Lic. Liliana Hollmann
Terapia de Regresión a Vidas Pasadas · Fundamentos y preguntas frecuentes
Fundamentos
La Terapia de Regresión a Vidas Pasadas o TRVP es una herramienta valiosa que permite observar el pasado para valorar el presente. Es una terapia breve, que entiende que hay conflictos que se produjeron en otras circunstancias, otras vidas, y que una forma de resolverlos es retrotraerse a la situación que les dio origen. Posibilita recordar para no repetir, y recobrar lo aprendido y olvidado para vivir la encarnación presente con más conciencia.
La experiencia de TRVP comienza con una relajación que se profundiza progresivamente, hasta que se invita al paciente a visualizar un lugar especial, donde podrá acceder a sus recuerdos. Es común que en la adultez no tengamos recuerdos conscientes de nuestras vidas pasadas, ya que sería imposible vivir con tanta información. Cada posibilidad de vida que se presenta es vivida como una oportunidad de escribir una historia diferente. Sin embargo, a veces necesitamos saber para seguir avanzando, desde el recorrido anterior, para no repetir experiencias y para recuperar los dones dormidos del alma. Más allá del motivo de consulta que lleva a la persona a realizar la regresión, es importante considerar que se recuerda lo que se necesite recordar.
Un momento placentero de la vida presente y los recuerdos del vientre materno y del primer día de vida.
Acceso a recuerdos de otras existencias, llegando al momento más importante y al último día con observación desapegada.
Al final surge un mensaje — como voz interna o a través de un ser conocido — con recomendaciones simples pero profundas.
Esta terapia es recomendable para personas que quieren mejorar sus relaciones, trayendo a la conciencia aprendizajes de vidas pasadas. Puede funcionar como complemento de otra terapia, en tanto es una herramienta clínica, y suele ser de mucha ayuda para personas que sufren fobias, migrañas, miedo a la muerte, estrés y enfermedades psicosomáticas. El requerimiento indispensable es que el paciente tenga una estructura psíquica estable. Es importante mencionar que el proceso de recordar vidas pasadas sucede al margen del credo del consultante.
En el año 325 d. C., el emperador romano Constantino el Grande, junto con Helena, su madre, había eliminado las referencias a la reencarnación contenidas en el Nuevo Testamento. El segundo Concilio de Constantinopla, reunido en el 553, confirmó ese acto y declaró herética la idea de la reencarnación. Al parecer, consideraban que esta idea debilitaría el creciente poder de la Iglesia, al conceder a los seres humanos demasiado tiempo para buscar la salvación. Sin embargo, las referencias originarias habían existido; los primeros Padres de la Iglesia aceptaban el concepto de la reencarnación. Los primitivos gnósticos —Clemente de Alejandría, Orígenes, San Jerónimo y muchos otros— estaban convencidos de haber vivido anteriormente y de que volverían a hacerlo.
Dr. Brian Weiss · Muchas Vidas, Muchos Maestros
La TRVP proporciona al paciente una comprensión sobre la problemática de su vida presente teniendo en cuenta sus acciones pasadas, y dándole la oportunidad de mejorar su karma, de resolver situaciones pendientes y de recordar virtudes que puede implementar en su presente, conectando el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu, que es eterno y vive más allá de las diferencias religiosas o de nacionalidad.
Preguntas frecuentes
Un procedimiento es científico cuando la aplicación de una técnica en cualquier circunstancia y con las condiciones adecuadas obtiene un mismo resultado determinado, definido y concreto. El efecto de las regresiones produce una interiorización que permite la expresión del alma. Uno puede ser de cualquier religión o agnóstico y podrá experimentar esa interiorización.
La ley de gravedad, por ejemplo, existía antes de que fuera comprobada científicamente, y esto sucede porque en cualquier lugar del mundo, cuando soltamos una manzana cae por su propio peso. De la misma manera, los numerosos pacientes que han experimentado las regresiones durante los más de cuarenta años de práctica del doctor Brian Weiss, como de la mía desde 2006, han obtenido un resultado similar de la percepción de su alma.
Por otro lado, en la Comisión de Galileo llevada a cabo en septiembre de 2018, en la ciudad de Londres, se presentó el reporte Galileo, un texto firmado por más de ochenta científicos de las más diversas áreas, pertenecientes a treinta de las más prestigiosas instituciones del mundo, que expresaron su compromiso con una mirada integral de ciencia y espiritualidad.
Por medio de un estado de relajación profunda y de concentración focalizada, se van percibiendo las imágenes, las sensaciones o los pensamientos como si fueran un sueño. La diferencia es que este estado de relajación consciente posibilita que la persona hable mientras recuerda, ya que está en total control de la situación y es capaz de pedir lo que necesita. Además, se acuerda de absolutamente todo lo experimentado al finalizar la regresión.
En la regresión, la persona entra en una simultaneidad de estados. Se incorporan los sonidos externos, se está consciente de lo que sucede alrededor y, al mismo tiempo, se van percibiendo imágenes o sensaciones que pertenecen a otra vida y se proyectan en la mente como si se viera una película conocida pero no recordada.
Uno de los indicadores de haber vivenciado un recuerdo de vida pasada puede ser la aparición de sensaciones corporales. Cierta vez, una paciente que estaba recordando haber sido un hombre con grandes manos que trabajaba la piedra, las sentía tan robustas y pesadas que necesitó abrir los ojos para verlas. Otra paciente, al verse en Rusia en el año 1700, sintió tanto frío que tuve que cubrirla con cuatro mantas mientras narraba sus vivencias de esa época. Estas manifestaciones desaparecen una vez que finaliza la regresión.
La imaginación supone una intención de fantasear con lo que uno desea. En la regresión, una imagen, un pensamiento, un paisaje, una temperatura corporal, un aroma, simplemente aparecen y sorprenden. En la regresión, las personas se emocionan cuando se encuentran en determinadas situaciones o reconocen a seres significativos de esta vida que estuvieron acompañándolos allá lejos y hace tiempo, y este es un fuerte indicio de la veracidad del recuerdo. Otro de los indicadores son los nombres de lugares, personas y fechas de sucesos desconocidos por el paciente que aparecen durante la regresión y luego son corroborados.
El requerimiento indispensable para realizar una regresión es que el paciente posea una estructura psíquica estable. Analizo la posibilidad de regresión junto con el paciente y acordamos si es el momento adecuado. La mayoría de las consultas son para entender ciertos vínculos que se repiten, otras surgen por problemas físicos o emocionales, como miedos irracionales que necesitan resolverse y tienen plena relación con situaciones de encarnaciones pasadas.
Las regresiones nos muestran que cuando dejamos esta vida, abandonamos el cuerpo físico, pero podemos llevarnos ciertos hábitos que pueden volver como tendencia en la vida presente. Como cada nueva encarnación es una oportunidad para mejorar, lo importante es tomar conciencia de que podemos hacer algo diferente de lo que ya hicimos anteriormente. Por otro lado, no todos necesitan realizar regresiones para solucionar los temas presentes; hay situaciones de esta vida muy concretas que necesitan ser resueltas antes de iniciar una regresión.
Depende del motivo de la consulta y de lo que vaya surgiendo en las regresiones. Ni el paciente ni yo podemos anticipar el contenido de los recuerdos que puedan surgir. En algunos casos, por ejemplo, madres que no habían podido conectarse con el amor que querían brindar a sus hijos, necesitaron una sola regresión para que el vínculo amoroso pudiera instalarse. En otros casos, las respuestas se van dando en la sucesión de regresiones y cada una va transmitiendo un mensaje que suele terminar de descifrarse en la tercera regresión.
Cuando estamos en una búsqueda, la regresión puede ser un camino de encuentro con las preguntas existenciales: ¿Quién soy? ¿Cuál es mi misión? ¿Por qué me relaciono con cierto tipo de personas? ¿Para qué estoy en este mundo? También, cuando aparecen síntomas que pueden ser señales que nos da el cuerpo de dolores guardados, es posible descifrarlos y comprenderlos a la luz de la regresión. Esto además nos permite eliminar la culpa, dar y recibir perdón, recuperar nuestra valentía y tener la posibilidad de sentirnos un alma teniendo experiencias terrenas.
Cuando tenemos sueños repetitivos o nos encontramos en lugares en los que nos parece haber estado anteriormente —el famoso déjà vu—, la regresión se ofrece como el armado de un rompecabezas cuyas piezas se van acomodando, y eso que no tenía coherencia comienza a cobrar sentido. Si nos duele el cuerpo, vamos al médico. ¿Y cuando nos duele el alma? Cuando ese dolor es demasiado grande para ser abarcado en esta vida, puede tener su origen en vidas pasadas, y la posibilidad de ver y comprender la causa alivia muchísimo el sufrimiento y lo transforma en aprendizaje.
Cursé la escuela primaria en un colegio católico y me hice preguntas para las que no siempre encontraba respuestas. A los 16 años tuve un sueño muy vivido, y al despertar recordé la sensación de haber estado en una montaña respirando un aire muy puro mientras observaba un cielo azul, límpido. Conservé en mi corazón una sensación de alegría y tuve la certeza de que ese lugar estaba en Italia.
A los 21 años incursioné en el yoga a través del Self Realization Fellowship —organización creada por Paramahansa Yogananda en 1920— y empecé a encontrar respuestas a mis preguntas de la infancia. Finalmente, estudié la carrera de Psicología. Luego, mi profesora de yoga me prestó el libro Muchas vidas, muchos maestros, de Brian Weiss, y me impactó mucho, ya que pude unir mis creencias personales con lo terapéutico. Hay heridas que van más allá de esta existencia y, desde un nivel supraconsciente, se puede acceder a esos recuerdos con un resultado tan sanador como el principio de Freud que afirma que cuando lo reprimido se expresa se convierte en energía liberadora.
Esta pregunta me la formuló un periodista en su programa de televisión. Al contestar, me di cuenta de que mi presencia allí era solo para dar ese sí. Yo creo. Las regresiones dan testimonio de ello y se convierten en un puente para unir la orilla del plano consciente con la esencia de nuestro ser eterno.
Entender cómo interactúan las almas durante la permanencia en esta tierra nos permite perder el miedo a la muerte y apreciar cada momento presente para honrar la vida. Cuando las personas llegan a recordar el último día de la vida de esa época y experimentan sensaciones como alma, es tal el bienestar que ayuda a perder el miedo a la muerte. Lo cierto es que todos pasaremos por ese momento y tenerlo presente nos permite disfrutar más, para que no nos encontremos "viviendo como si nunca fuéramos a morir y muriendo como si nunca hubiésemos vivido".
No se necesita creer en la reencarnación. La regresión es un momento de contemplación no solo de vidas pasadas, sino también de nuestra propia alma. Es como mirar una obra de arte, un cuadro, por ejemplo. No es condición saber de corrientes artísticas; simplemente observás el cuadro.
En una conversación que mantuve con Brian Weiss en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en abril de 2009, hablamos de lo anecdótico que puede ser el recuerdo, ya que lo primordial es percibir el alma. La mayoría de las religiones comparten el concepto de alma, y lo más importante de la TRVP es tener la posibilidad de experimentarla. La palabra "religión" proviene del latín religare y, justamente, esa parte de nuestro ser que ha quedado relegada es lo que tenemos que ligar a nuestra existencia.
En la regresión individual, después de acceder a un estado de relajación profunda, primero la persona recuerda un evento placentero de su infancia, luego va al recuerdo del vientre materno, y puede experimentar sensaciones corporales o percibir estados de ánimo de los padres. Después comienza el recuerdo de una vida pasada y termina la sesión con la visualización de un jardín en el que la persona se encuentra con un ser sabio, que le transmite un mensaje para su vida presente. Durante toda la sesión, el paciente puede manifestar sus emociones con libertad.
En los encuentros grupales, en cambio, suelo abordar un tema determinado, como el karma, los miedos, la libertad, entre otros. No hay diálogo, las personas contemplan las escenas que vienen a su memoria y después, quienes lo desean, exponen su experiencia. El hecho de compartir es muy enriquecedor, y sucede, a veces, que concurren amigos y recuerdan los mismos lugares y situaciones, descubriendo así en qué otro momento estuvieron juntos.
Siempre sugiero comenzar por tener una experiencia grupal de regresiones por varios motivos: se reduce el nivel de ansiedad y de expectativas; se experimenta el hecho de compartir con otros las vivencias; en las regresiones de los otros puede haber ecos de vivencias propias, presentes o futuras.
Actualmente utilizamos el Zoom, una herramienta que nos pone casi en el umbral de la bilocación. Estas experiencias online tienen el mismo efecto que las presenciales, y nos confirman que somos almas teniendo experiencias terrenas. En el silencio de la propia experiencia se recuerdan distintos momentos, los niveles multidimensionales del ser se abren y pasado, presente y futuro confluyen en un mismo instante. Al finalizar se comparten las experiencias, se escucha con compasión y se acompaña el recuerdo en un ambiente en el que prevalece el compañerismo.
Este tipo de experiencias nos ayudan a ser más respetuosos y misericordiosos con nosotros y con los otros. Nos permiten respetar el yo ajeno. Es decir, nos asisten para ponernos en el lugar del otro al recordar las distintas vivencias y los diversos roles. De esta manera, podemos experimentar las dualidades, los opuestos, las situaciones de riqueza o pobreza, de salud o enfermedad, para encontrar nuestro centro, valorar nuestro ser y el del prójimo.
Sí. Todas las personas de todas las religiones pueden tener la experiencia. Hace poco supe de la existencia del documento Nostra Aetate (En nuestro tiempo), elaborado por el Concilio Vaticano II del año 1965, en el que se hace un llamamiento a la Iglesia para que dialogue con otras religiones y se respete lo sagrado de cada una de ellas. Esta es la idea que promovemos.
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